18 de enero de 2016

LA CORONA

La Corona se encuentra regulada en el Titulo II de la Constitución, artículos 56 a 65.

La Corona de España es hereditaria en los sucesores de Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.

Extinguidas todas las líneas llamadas en Derecho, las Cortes Generales proveerán a la sucesión en la Corona en la forma que más convenga a los intereses de España.

Los que teniendo derecho a la sucesión en el trono contrajeren matrimonio contra la expresa prohibición del Rey y de las Cortes Generales, quedarán excluidas en la sucesión a la Corona por sí y sus descendientes.

Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica.


EL REY

El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.

Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan a la Corona

El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas.

El Rey es inviolable y no está sujeto a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo relativo a los miembros civiles y militares de su Casa, que nombra y releva libremente. De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden.

Los actos del Rey serán refrendados por: 1) el Presidente del Gobierno; 2) los Ministros competentes; 3) el Presidente del Congreso para la propuesta y el nombramiento del Presidente del Gobierno, y la disolución de las Cortes cuando ningún candidato a la Presidencia del Gobierno obtenga la confianza necesaria para formar Gobierno tras la celebración de elecciones.

Funciones del Rey: a) Sancionar y promulgar las leyes; b) Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones; c) Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución; d) Proponer el candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nombrarlo, así como poner fin a sus funciones; e) Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su Presidente; f) Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir los empleos civiles y militares y conceder honores y distinciones con arreglo a las leyes; g) Ser informado de los asuntos de Estado y presidir las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente del Gobierno; h) El mando supremo de las Fuerzas Armadas; i) Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar indultos generales; j) El Alto Patronazgo de las Reales Academias.

Además, corresponde al Rey acreditar a los embajadores y otros representantes diplomáticos,  manifestar el consentimiento del Estado para obligarse internacionalmente por medio de tratados, y, previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra y hacer la paz.

El Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma.


EL PRÍNCIPE 

El Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que origine el llamamiento, tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente al sucesor de la Corona de España.

El Príncipe heredero, al alcanzar la mayoría de edad, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas, así como el de fidelidad al Rey.


CONSORTE

La Reina consorte o el consorte de la Reina no podrán asumir funciones constitucionales, salvo lo dispuesto para la Regencia.


LA REGENCIA

La Regencia se da en caso de minoría de edad del Rey o cuando se inhabilite al Rey. Para ejercer la Regencia es preciso ser español y mayor de edad. El Regente, al hacerse cargo de sus funciones, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas, así como el de fidelidad al Rey. La Regencia se ejercerá por mandato constitucional y siempre en nombre del Rey
Solo podrán acumularse los cargos de Regente y de tutor en el padre, madre o ascendientes directos del Rey.

Cuando el Rey fuere menor de edad, ejercerá la Regencia hasta la mayoría de edad del Rey: 1) el padre o la madre del Rey ; 2) en su defecto, el pariente mayor de edad más próximo a suceder en la Corona.

Cuando se inhabilite al Rey para el ejercicio de su autoridad y la imposibilidad fuere reconocida por las Cortes Generales, entrará a ejercer inmediatamente la Regencia: 1) el Príncipe heredero si fuere mayor de edad; 2) Si no lo fuere, hasta que el Príncipe heredero alcance la mayoría de edad, ejercerá la Regencia: a) el padre o la madre del Rey ; b) en su defecto, el pariente mayor de edad más próximo a suceder en la Corona.

Si no hubiere ninguna persona a quien corresponda la Regencia, ésta será nombrada por las Cortes Generales, y se compondrá de una, tres o cinco personas.


TUTELA DEL REY MENOR DE EDAD

Será tutor del Rey menor de edad: 1) la persona nombrada en testamento por el Rey difunto, siempre que sea mayor de edad y español de nacimiento; 2) en su defecto, el padre o la madre mientras permanezcan viudos; 3) en su defecto, lo nombrarán las Cortes Generales.

Solo podrán acumularse los cargos de Regente y de tutor en el padre, madre o ascendientes directos del Rey. Además, la tutela es incompatible con el de todo cargo o representación política.