4 de abril de 2017

FUENTES DEL DERECHO DE LA UNIÓN EUROPEA (I)

Las fuentes del Derecho de la Unión Europea son las fuentes primarias, las derivadas y las subsidiarias. Las fuentes primarias, Derecho primario u originario, hace referencia básicamente a los Tratados constitutivos de la Unión Europea. Las fuentes derivadas hacen referencia al Derecho basado en los Tratados primarios, pudiendo distinguir entre los actos de Derecho derivado unilateral y el Derecho convencional. Las fuentes subsidiarias son los elementos normativos que no forman parte de los Tratados, sino que provienen de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, de los Tratados internacionales y de los Principios Generales del Derecho.

Cuando hablamos de Derecho originario hablamos principalmente de los Tratados de la Unión Europea y el de Funcionamiento de la Unión Europea. Pero también forman parte del Derecho originario los Tratados originarios, los modificativos, los de adhesión, los Protocolos anexos. Es decir, que el Derecho originario esta formado por aquellos Tratados que establecen las bases de la Unión Europea, estableciendo un marco jurídico básico, distribuyen competencias entre la Unión y los Estados miembro, y establecen las instituciones comunitarias.

El Derecho derivado hace referencia al Derecho que se fundamenta en los Tratados que forman parte del Derecho originario. Se pueden distinguir entre actos unilaterales, generados por la voluntad de las instituciones comunitarias, y actos convencionales.
Los actos unilaterales son actos de Derecho derivado que provienen de las instituciones comunitarias, tales como el Consejo, el Parlamento o la Comisión. Dentro de los actos comunitarios se distinguen los actos típicos, por estar recogido y reglados en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, y los actos atípicos, por no ser actos enumerados en el Tratado.

Dentro de los actos unilaterales típico tenemos: Reglamentos, las Directivas, las Decisiones, las Recomendaciones y los Dictámenes.

El Reglamento es un acto jurídico de alcance general. Es obligatorio en todos sus elementos y directamente aplicable en cada Estado miembro. Es un instrumento abstracto, no dirigido a sujetos concretos e identificables, siendo vinculante para las instituciones de la Unión Europea, los Estados miembro y los particulares a los que va dirigido. Es un instrumento directamente aplicable (por lo que no es necesario su transposición al Derecho nacional), atribuye derechos y obligaciones a los particulares que pueden ser directamente invocados ante los tribunales de justicia, y pueden ser utilizados por los particulares en sus relaciones con otros particulares, con las instituciones comunitarias o con los Estados miembro.

La Directiva obligará al Estado miembro destinatario en cuanto al resultado que deba conseguirse, dejando a las autoridades nacionales la elección de la forma y de los medios. Por tanto, a diferencia del Reglamento, la Directiva no es directamente aplicable, sino que es necesario llevar una transposición de la directiva comunitaria al Derecho nacional. Es un instrumento dirigido al conjunto de Estados miembro. La transposición debe realizarse en plazo determinado, en general dos años, produciendo efectos una vez la directiva ha sido transpuesta al ordenamiento jurídico nacional. Sin embargo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha determinado que cuando la transposición no se produce o se hace incorrectamente la directiva puede producir efectos.